Mitos y realidad: vacuna contra el COVID-19 para niños

Mitos y realidad: vacuna contra el COVID-19 para niños

El martes pasado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades aprobaron la vacuna de Pfizer para niños de 5 a 11 años, pero algunos padres aún tienen preguntas sobre las vacunas contra el COVID-19.

El Dr. Frank Belmonte, director médico del Advocate Children’s Hospital, responde a algunos mitos comunes que los padres pueden haber escuchado.

Mito: Las vacunas se desarrollaron apresuradamente y es posible que no sean seguras para los niños.

Realidad: Las vacunas son seguras para los niños; los datos de ensayos clínicos demostraron que la vacuna contra el COVID de Pfizer-BioNTech es segura y efectiva para niños a partir de los 5 años. Aunque el proceso de aprobación fue acelerado, las vacunas contra el coronavirus se han estudiado durante décadas. Esta vacuna es un producto de esos estudios.

Mito: Los jóvenes no necesitan recibir la vacuna contra el COVID-19. Los niños no contraen COVID-19 y, si lo hacen, es leve.

Realidad: Los niños pueden contraer COVID-19 y lo están haciendo. A millones de niños se les ha diagnosticado la variante delta, y más niños están siendo hospitalizados con infección grave por COVID-19 de lo que se vio en las primeras etapas de la pandemia.

Además, una afección relacionada con el COVID-19, llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico, es potencialmente mortal; hemos visto varios casos aquí en Chicago y miles en todo el país.

Mito: La vacuna contra el COVID-19 afecta la fertilidad.

Realidad: No hay evidencia de que la vacunación contra el COVID-19 cause una pérdida de fertilidad. Muchas personas han quedado embarazadas después de recibir la vacuna contra el COVID-19, incluidas algunas personas que se vacunaron durante los ensayos clínicos de la vacuna contra el COVID-19.

Mito: Mi hijo ya tuvo COVID-19, por lo que no necesita vacunarse.

Realidad: Todas las personas elegibles deben recibir la vacuna, independientemente de su edad o de si ya tuvieron COVID-19. Esto se debe a que los expertos aún no saben por cuánto tiempo una persona está protegida de enfermarse nuevamente después de recuperarse del COVID-19. También es posible, aunque poco frecuente, que alguien pueda infectarse nuevamente con COVID-19, incluso después de recuperarse. Hable con el médico o pediatra si no está seguro de cuánto tiempo deben esperar usted o su hijo para vacunarse después de recuperarse del COVID-19.

Mito: Mi hijo no puede recibir la vacuna contra el COVID-19 antes o después de recibir otra vacuna.

Realidad: Nuestros pediatras recomiendan a los padres que consideren la posibilidad de vacunarse contra el COVID-19 y otras enfermedades en la misma visita. No hay necesidad de esperar entre una vacuna y otra. Los datos han mostrado que los efectos secundarios de las vacunas, así como la forma en que nuestro cuerpo desarrolla anticuerpos para cada vacuna, son generalmente los mismos cuando se administran solas o simultáneamente.

Mito: Mi hijo podría tener una reacción alérgica grave a la vacuna.

Realidad: Entre los millones de personas que recibieron la vacuna, incluidos los niños, las reacciones alérgicas han sido increíblemente bajas. El personal que aplica las vacunas hace que su hijo se quede 15 minutos después de la aplicación para asegurarse de que esté bien.

Las reacciones posteriores a la vacuna incluyen dolor en el brazo, fiebre baja, fatiga y dolores musculares: nada que dure más de un día o dos.

Mito: Las vacunas actuales contra el COVID-19 no protegen contra las variantes del COVID-19.

Realidad: En EE. UU., ahora la variante delta es la variante más común del COVID-19. Es casi el doble de contagiosa que las variantes anteriores y puede causar formas más graves de la enfermedad. Aunque las investigaciones sugieren que las vacunas contra el COVID-19 son un poco menos efectivas contra las variantes, las vacunas aún parecen brindar protección contra el COVID-19 grave, según la Clínica Mayo.

Mito: Las vacunas contra el COVID-19 alterarán el ADN de mi hijo.

Realidad: La forma en que se elaboró la vacuna no se dirige al ADN de adultos o niños, por lo que no puede afectar ni cambiar el ADN de una persona.

Las primeras vacunas contra el COVID-19 en llegar al mercado fueron las vacunas de ARN mensajero (ARNm). Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), las vacunas de ARNm funcionan brindando instrucciones a las células del cuerpo sobre cómo producir una proteína que desencadene una respuesta inmunitaria. La inyección de ARNm en su cuerpo no interactuará ni hará nada al ADN de sus células. Las células humanas metabolizan y eliminan el ARNm poco después de terminar de seguir las instrucciones.

Mito: Mi hijo contraerá COVID-19 por recibir la vacuna.

Realidad: No hay ningún virus activo dentro de la vacuna, lo que hace imposible que su hijo contraiga la enfermedad a partir de la vacuna. La vacuna contra el COVID-19 protegerá a su hijo, no lo infectará.

Mito: Recibir la vacuna contra el COVID-19 significa que mi hijo puede dejar de usar mascarilla y de tomar precauciones contra el coronavirus.

Realidad: Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) continúan monitoreando la propagación del COVID-19 y recomiendan el uso de mascarillas, tanto para quienes están completamente vacunados como para quienes no lo están.

 

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Bridget Kozlowski
Bridget Kozlowski

Bridget Kozlowski, health enews contributor, is a public affairs manager with Advocate Aurora Health. She holds a masters degree in Public Affairs and a bachelor’s degree in journalism, both from the University of Missouri. Bridget previously worked as a reporter for the Chicago Tribune and has also lead local government communications teams for both the City of Sterling Heights, Michigan and the Village of Lombard, Ill. Bridget loves trying new restaurants, traveling and spending as much time as possible with her son, husband and rescue mutt.